Los editores franceses quieren que Hadopi persiga las descargas de libros electrónicos

jueves, 27 de enero de 2011

La ley antidescargas francesa, Hadopi, vigila el tráfico de películas y canciones a través de sistemas de intercambio P2P. Los editores franceses quieren que también incluya en su catálogo de pesquisas al libro electrónico. Según distintos medios franceses, la patronal de los editores ha iniciado la búsqueda de una compañía que se encargue del rastreo de las descargas P2P de libros digitales para enviar los datos a las autoridades e iniciar el proceso de persecución de las mismas. El método es el seguido por las productoras cinematográficas y editoras musicales que han contratado una compañía para que les suministre las direcciones de Internet sospechosas de realizar descargas y con estos listados acuden a la autoridad para que inicie el envío de los tres avisos antes de cortar la conexión al internauta que el juez declare culpable. El problema es que el coste del rastreo parece superior, por ahora, al volumen de libros digitales descargados.
La eficacia del sistema francés está en perpetua discusión. Según datos de la propia autoridad Hadopi, uno de cada dos franceses prosigue con las descargas y hay un crecimiento notable de los servicios que no utilizan los sistemas P2P, como Rapidshare o Megaupload y el consumo en streaming (sin descarga) de las obras. Un 37% de franceses acuden a estos servicios frente a un 42% que se sirve del P2P. 7,4 millones de franceses visitaron en noviembre Megaupload cuando dos años antes la cifra era de 350.00.
Las autoridades francesas tienen un problema con estos servicios porque, basados en servidores extranjeros, las empresas dedicadas al rastro de las direcciones de Internet de los internautas activos en el P2P tendrían más dificultades para conseguir información sobre qué archivo concreto está siendo telecargado por un internauta ya que este dato está en manos de la compañía que ofrece el servicio.
A pesar de ello, un miembro de la autoridad Hadopi, Jacques Toubon, ha declarado que Hadopi permitiría el rastreo del streaming con sólo una modificación del reglamento que regula la persecución de descargas y que todo llegará "en su momento". De hecho, en la segunda carta a los internautas sospechosos de descarga que está enviando Hadopi se explica que "los comportamientos voluntarios de consulta, puesta a disposición o reproducción de obras protegidas por un derecho de autor, llamados corrientemente 'piratería', constituyen delito". Numerama ha replicado a los propósitos de Toubon y a este párrafo de la carta recordando que leer un libro o escuchar música pirateada no es delito penal. Lo constituye realizar una copia.
La autoridad Hadopi ya ha lanzado la fase del segundo aviso de los tres que debe enviar al internauta. El máximo responsable de la discográfica Universal en Francia calcula que en junio, Hadopi estará enviando 10.000 avisos al día. En los presupuestos de Hadopi para este año, figuran 450.000 euros para la mejora de su sistema informático y 650.000 para sufragar el envío postal del segundo aviso (el primero se hace por correo electrónico) que debe tramitarse por correo certificado.

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