Los arrepentidos de Facebook

miércoles, 11 de noviembre de 2009

¿Comunicación social del futuro o forma de control permanente? ¿Medio de expresión libre o instrumento para coartar la libertad personal? ¿Espacio estrictamente personal o portal de imagen pública? En el imperio de las redes sociales en Internet quedan todavía muchas fronteras borrosas, fuente de graves problemas para los internautas. Con los beneficios de sitios como Facebook, MySpace, Twitter o Tuenti han llegado los efectos adversos: despidos, acosos, traspiés y demás problemas en unas redes que, a veces, pueden llegar a convertirse en enredos de pesadilla.



Al principio existía MySpace, que popularizó el uso de la página personal. Después de su comercialización, en 2003, cualquiera podía disponer de un foro online en el que dar rienda suelta a su vanidad y mezclar fotos, música e ideas. Todo aquello lo asumió y lo popularizó Facebook, que además unió la famosa línea de "¿Qué estás pensando?", que se convirtió en el centro del universo para Twitter.

Twitter, por su parte, se ha convertido en algo ubicuo, una red en la que expresarse con límite de 140 caracteres y que ha dado lugar al verbo twittear. Desde la pasada semana, además, opera en español. Hoy en día todos twittean, desde la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, al papa Benedicto XVI o la estrella televisiva Oprah Winfrey.


España dispone de su propia red. Se trata de Tuenti, creada en 2006 y a la que se accede exclusivamente por invitación. Según su director de comunicación, Ícaro Moyano "cuenta con 6,8 millones de usuarios y es la página con más tráfico de España seguida por Google".


El líder mundial en su terreno es Facebook. Dispone de 300 millones de perfiles, casi un 5% de la población mundial. La mitad se conecta a esa red a diario. El usuario medio tiene una lista de 130 amigos. Ese grado de interconexión y omnisciencia la ha hecho inmensamente popular.


Según BJ Fogg, director del Laboratorio de Tecnologías de la Persuasión de la Universidad de Stanford (California), identificado como uno de los gurús tecnológicos del momento por la revista Forbes, todo eso se debe a que es "la tecnología más persuasiva que ha existido". Según este psicólogo, los creadores de ese portal lograron una de las armas de convencimiento e incitación más perfectas del mundo online. "Facebook persuade porque te notifica qué novedades te aguardan si te conectas. Te dice que tienes un mensaje, que han etiquetado una foto con tu nombre, que te han invitado a un evento. Entonces quieres verlo, quieres experimentarlo. Y te conectas. A otro nivel distinto, tus amigos en Facebook crean una red de centenares de personas que está presente en Facebook, de la que eres parte, en la que te sientes integrado", explica.


A veces, sin embargo, puede ser un arma peligrosa. Para Curtis Smith, teniente en el cuerpo de Marines de EE UU, ha sido una fuente de preocupaciones y ansiedad creciente. Cuando se alistó, en 2008, borró a casi todos sus amigos de Facebook. Iba a conocer a muchos soldados, llegados de todos los rincones del país. Sabría casi todo de ellos, y ellos sabrían casi todo de él.


Como todo joven de 24 años, el teniente Smith, que ha preferido usar un pseudónimo, había tenido hasta entonces una ajetreada vida en Facebook. Exhibía fotos, vídeos e ideas. Había mucha información en su perfil. Demasiada, pues quedaba claro que era gay. Y en el ejército de EE UU impera una ley que prohíbe a los homosexuales reconocer que lo son cuando prestan servicio en las fuerzas armadas, bajo riesgo de expulsión.


Smith decidió prescindir de sus amigos de Facebook. Uno a uno, los fue borrando a todos. "A los que me importaban, a mis amigos de verdad, se lo dije. A los conocidos, simplemente los eliminé sin más", explica. "Era necesario. Es casi imposible estar en Facebook, ser gay y ocultárselo a los demás soldados. Ellos están también en la red. Te añaden. Y te preguntan por qué no les aceptas. Puede llegar a ser una pesadilla".


Las redes sociales suelen cumplir una buena función. Según el psicólogo clínico Michael Fenichel, las aplicaciones como Facebook "ofrecen muchas cosas valiosas en un solo paquete, por eso mucha gente acaba confiando en ellas como su hogar para toda la actividad online que no esté relacionada con el trabajo". "Facebook puede satisfacer necesidades muy variadas. Proporciona la demostración de que uno es popular con listas de amigos largas. Permite recobrar el contacto con amigos", añade. "Individualmente, puede hacer cosas maravillosas, como permitir a un parapléjico que debe permanecer en casa hacer amigos y conocidos con otros que comparten el mismo tipo de discapacidades, o que ni siquiera imaginan que él pueda tener una discapacidad. Puede ser muy liberador".


Tanto, que uno puede escapar del lugar de trabajo en un solo clic, para comentar unas fotos del viaje de verano o para cultivar una granja online en aplicaciones lúdicas. De hecho, el uso de redes sociales en el trabajo se ha convertido en un dolor de cabeza para las empresas. Una encuesta reciente de la consultora Nucleus Research reveló que, cuando una empresa no prohíbe el acceso de sus ordenadores a Facebook, acaba perdiendo un 1,5% en productividad laboral de sus empleados.


En este mismo estudio, en el que se entrevistó a 237 empleados, se descubrió que un 77% de ellos tenía cuenta en Facebook, y que cada uno se pasaba, de media, unos 15 minutos diarios de horas de trabajo conectado a ese portal. Con un panorama semejante, no es de extrañar que, a día de hoy, un 54% de las empresas estadounidenses haya prohibido el acceso a las redes sociales a través de sus servidores, según una investigación de la consultora Robert Half Technology, que analizó unas 1.400 compañías.


Para aquellos a los que se les permite navegar por redes sociales, existe un riesgo, muy real, de ser despedido. No sólo por conectarse simplemente a Facebook o MySpace, sino también por colgar en la Red información sensible o comprometida. La consultora Proofpoint acometió un análisis sobre la filtración de información corporativa confidencial a través de redes sociales en 75 empresas de más de 1.000 empleados. Un 8% de ellas despidió, por lo menos, a uno de esos empleados por difusión de datos privados a través de esos sitios web.


En EE UU ha habido casos llamativos, bruscos finales de carreras brillantes a causa de enredos antológicos en una red social. Y si no, que se lo pregunten al jurista Jonathan MacArthur, que en 2007 perdió su puesto como juez sustituto en los Tribunales de Justicia del Norte de Las Vegas (Nevada) por la información publicada en su página personal de MySpace. En ese sitio web, MacArthur destacaba uno de sus intereses personales: "Romperme el pie estampándoselo a los fiscales en el culo... y mejorar mi capacidad de romperme el pie estampándoselo a los fiscales en el culo".


No hay evidencias ni acusaciones de que MacArthur haya agredido, jamás, a un fiscal. Su comentario, hecho en una página personal, suena a broma. Si se le pregunta, lo confirma: "Era, obviamente, un comentario jocoso". Este experto abogado criminalista, con un currículo impecable, había anunciado que se presentaría a las elecciones para juez en 2008. El campo de su probable oponente comenzó a investigar en su pasado. Otros compañeros de profesión le comentaron que corrían por la Red correos electrónicos con sus comentarios en una página de MySpace. Finalmente, el fiscal del distrito David Roger presentó en el juzgado aquel fragmento de la página personal de MacArthur, junto con otras muestras de su perfil de MySpace.


"Roger, envió un correo electrónico al tribunal explicando que si yo volvía a trabajar como juez sustituto, presentaría mociones para recusarme en todos los casos, y presentaría una demanda ética en mi contra", explica MacArthur, que sigue trabajando en Las Vegas como abogado, después de perder unas elecciones a juez hace un año. "Todo fue una sandez sin fundamento, pero suficiente para convencer al juez titular de que utilizarme como juez sustituto era un riesgo para su imagen innecesario".


MacArthur destaca lo obvio. Que el comentario lo había hecho desde el punto de vista de su anterior ocupación, como abogado defensor. Que se había sacado de contexto. Y que, además, las duras limitaciones de imagen pública que se aplican a los jueces titulares no sirven para los jueces sustitutos. "El 10 de agosto de 2007 se me informó de que no volvería a prestar servicio como juez sustituto. Nadie de la administración de justicia me pidió una explicación o el acceso a mi página completa de MySpace".


Aquel ascenso frustrado es una prueba de que los oponentes -en el trabajo, en unas elecciones, en la política- pueden buscar y buscarán en las redes sociales información dañina que usar a su antojo. "De momento no creo que regrese a la política. Todo aquel proceso me costó un alto precio", añade MacArthur.


Es normal que, para analizar el rendimiento laboral y las capacidades de los trabajadores, los jefes y responsables utilicen no ya buscadores como Google, sino también las nuevas redes sociales. Según un reciente estudio de la página web de información laboral CareerBuilder, participada, en parte, por Microsoft, un 29% de los empleadores usa Facebook para comprobar si un candidato a un puesto de trabajo es el adecuado o no. Un 21% prefiere MySpace y un 26%, la red profesional LinkedIn.


Llaman la atención las razones de las empresas para no contratar a candidatos, todo un manual de qué no hacer en Internet: "El candidato colgó fotos o información provocativas o inapropiadas en un 53% de los casos... El candidato colgó contenido en el que refería beber alcohol o tomar drogas en un 44% de los casos... El candidato hizo comentarios discriminatorios en un 26% de los casos... El candidato mintió sobre sus cualificaciones en un 24% de los casos".


Parecen cuestiones de sentido común, pero en Facebook o MySpace el límite entre lo estrictamente privado y personal y la imagen pública es extremadamente borroso. ¿Quién no tiene a un compañero de trabajo o a algún jefe en la lista de amigos de Facebook? ¿A quién no le han etiquetado en una imagen con una copa en la mano? ¿Quién controla a la perfección los ajustes de seguridad para evitar que información privada esté al alcance de cualquiera?


Hay gente a la que esa interconexión le supone más un problema que un activo. Eugene Jones, trabajador del sector inmobiliario de Washington, de 28 años, no tiene Facebook, ni Twitter, ni MySpace. Cree que no le aportan nada a su trabajo y confía en una forma de comunicación más directa y sencilla. "Cuando tengo algo que decir, lo digo en persona o a través del teléfono o el correo electrónico".


Parece algo lógico. Generaciones enteras han vivido de ese modo. Pero hoy en día, en EE UU, es una tarea muy ardua encontrar a un solo joven de 15 a 30 años que no tenga Facebook. Cualquiera tiene una cuenta, aunque sea sólo testimonial. También están los actualizadores compulsivos, los que cuelgan fotos, cultivan granjas virtuales, difunden los vídeos que más les gustan y lanzan ovejas, zombies, corazones y bolsos de marca a sus amigos. Jones lo confirma: "Cuando la gente me dice que me va a añadir en Facebook y yo respondo que no tengo perfil, me miran como si estuviera loco, de verdad".


Según el doctor Fogg, de la Universidad de Stanford, la actitud de Jones es anacrónica. "No conozco a nadie que se haya dado de baja en Facebook. Esa actitud sería semejante a decidir abandonar la sociedad y vivir aislado en el desierto. Hay y ha habido, de siempre, gente que prefiere ese estilo de vida. Pero yo no lo veo como algo natural. Lo interpreto como una declaración de principios, como una voluntad de no estar conectado a una amplia red social".


El teniente Smith, de hecho, ha decidido regresar a Facebook. Va a dejar el cuerpo de Marines el próximo año. "Por divergencias entre cómo veo yo la vida y qué representan los marines", explica. De momento, ha añadido a algunos amigos. "A los de hace tiempo los tengo en un perfil limitado según el cual no pueden escribir mensajes en mi pizarra ni pueden etiquetar fotos con mi nombre. Es una medida preventiva hasta que logre la baja definitiva del ejército".


Hasta entonces, Smith seguirá sin estar plenamente en Facebook. Y eso le seguirá acarreando problemas con sus amigos, que pensarán que está limitando su libertad de expresión. Puede que las redes sociales llegaran hace poco más de cinco años, pero en el cambio de década son el campo en el que se juega la comunicación del futuro. Y para la inmensa mayoría no hay vuelta atrás.


Nokia reemplazará 14 millones de cargadores

El primer fabricante mundial de móviles reemplazará gratuitamente 14 millones de cargadores de teléfonos fabricados por su socio chino BTD ante el riesgo que puedan producir descargas eléctricas.


“Las fundas de plástico de los cargadores afectados podrían desconectarse y separarse, exponiendo los componentes internos del cargador y suponiendo potencialmente una descarga eléctrica si ciertos componentes internos se tocan mientras el cargador está enchufado”, explicó la firma finlandesa.



“Aunque no tenemos conocimiento de ningún incidente o lesión relacionados con los cargadores afectados, hemos decidido, en calidad de medida preventiva, cambiar los modelos afectados de forma gratuita”.


Los cargadores afectados son tres modelos denominados AC-3E, AC-3U y AC-4U, fabricados entre abril y octubre de este año. La compañía recomienda su reemplazo inmediato.

Twitter y LinkedIn se sincronizan

Los acuerdos a los que está llegando Twitter comienzan a ser ya universales. Si Microsoft y Google anunciaban versiones sociales de sus buscadores en las que integrarían resultados correspondientes a Twitter, ahora es LinkedIn la que ofrece interoperabilidad con el servicio de microblogging.

La red social para profesionales ha llegado a un acuerdo con Twitter según el cual los usuarios de ambos servicios podrán sincronizar sus actualizaciones de estado tanto en una red como en otra. De este modo, uno podrá actualizar su cuenta de Twitter, y eso aparecerá en sus actualizaciones de LinkedIn, y viceversa.

La nueva característica entró en vigor hace unos días y permite una integración importante de ambos servicios, y por ejemplo en el lado de Twitter podemos hacer que solo aquellos tweets con las etiquetas #in o #li se transmitan a LinkedIn para que no todo lo que escribimos en Twitter se sincronice con LinkedIn, una red social más seria.

La negociación secreta de un acuerdo mundial sobre el 'copyright' alarma a los internautas

martes, 10 de noviembre de 2009

La negociación secreta de un acuerdo comercial mundial que autorizaría a las empresas y propietarios de derechos a exigir a los proveedores de acceso a Internet la vigilancia sobre el tráfico de sus clientes ha desatado la alarma de los internautas. De las negociaciones para redactar el Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA) se tienen noticias desde el año pasado, pero la semana pasada trascendió un documento de la Unión Europea en la que explicaba a sus estados miembros la posición de Estados Unidos, que se ha reservado la redacción del capítulo dedicado a Internet.


Aunque formalmente se trata de un acuerdo mundial para combatir la falsificación, el texto incluye una propuesta sobre Internet. Grupos civiles han remitido una carta al presidente norteamericano en el que critican el secretismo sobre estas negociaciones, que contradice la política de transparencia anunciada por Obama.

El acuerdo, en cuya negociación intervienen unos 40 países desde Estados Unidos a la Unión Europea pasando por importantes países asiáticos, como Japón y Corea, empezó a trabajarse en secreto bajo el mandato de Bush y prosigue ahora. La semana pasada hubo una nueva reunión en Seúl y en enero se celebrará otra en México. El documento propone perseguir a quienes elaboren o distribuyan programas que desactiven DRM (sistemas anticopia) y obliga a los proveedores de acceso a Internet a controlar el tráfico de sus clientes para evitar el intercambio o distribución de material protegido por copyright. Actualmente, en muchos países, los proveedores de acceso no son responsables de la conducta telemática de sus clientes salvo que tengan noticia, documentada por la administración o un juez, de que infringen la ley.


En la citada carta se reclama que ACTA, como un instrumento que afecta a las leyes y políticas de múltiples naciones, "debería ser negociado públicamente", a la vista de todos. "Sin el necesario balance entre intereses" se puede dañar la economía y el bienestar cívico, añaden. Estados Unidos ha comentado el documento a empresas y distintos grupos pero bajo la obligación de confidencialidad lo que les impide participar en un debate público o dar detalles sobre el proyecto. La propia UE, al informar de la propuesta de Estados Unidos, habla de que ha recibido información oral sobre el mismo

'Software' del siglo XXI patentado con leyes del XIX

El siglo XXI amaneció con la invención de la rueda. Un australiano la patentó. Hasta entonces había indicios de cierto primitivismo de la sociedad australiana, pero el descubrimiento de la rueda en 2001 en aquel continente dio la vuelta al mundo. Investigando se descubrió que el autor no era algún achispado en happy hours del neolítico, sino un abogado; y la rueda no era ya tal, sino "un dispositivo circular".


Investigando más, el abogado, John Keogh, quiso, con su iniciativa, llamar la atención sobre la absurda legislación de patentes establecida en su país. Otros casos, aunque parezcan broma, están patentados en Estados Unidos, como, por ejemplo, el one click de la cesta de la compra (Amazon), el simple clic y el doble clic (Microsoft) o la acción del cliente de buscar un viaje poniendo el precio que quiere pagar, sistema inventado por Priceline.com.

El software y el comercio en Internet han disparado el número de patentes hasta el descontrol, tanto que el Supremo de Estados Unidos se ha reunido para unificar doctrinas. El sistema de patentes tal como se conoce hoy está en cuestión. Para unos es la mejor garantía del avance de la investigación; para otros, un freno. Aunque al final no se contente a nadie, algo va a cambiar en todo el mundo y también en España.


La patente es un derecho territorial, limitado a 20 años, que salvaguarda una invención. A cambio de que ésta se describa y haga pública con información suficiente para su ejecución por un experto, el Estado reconoce el derecho del titular a impedir que otros la exploten sin su consentimiento. Es decir, se concede un monopolio territorial al inventor cuando su creación cumple tres requisitos: novedad mundial, actividad inventiva (no ser obvia) y aplicabilidad industrial. Si quiere estar protegido en varios países deberá obtenerla en cada uno de ellos.


"El sistema se creó para fomentar el progreso. Promueve la innovación y el intercambio de información, que a su vez estimula el conocimiento para que surjan nuevos inventos", explica Pascual Segura, profesor de Química y director del Centro de Patentes de la Universidad de Barcelona.


"El mecanismo funciona si se aplica de forma correcta y se impiden los abusos. Hasta hoy, es el menos malo que tenemos para fomentar el progreso técnico. Como todos los sistemas, a veces es imperfecto". Tanto que hasta los Nobel Joseph Stiglitz y John Sulston denunciaron que "ahoga la ciencia y la innovación".


En el Convenio de París de 1883 se fijaron las reglas de la propiedad industrial. En su origen las patentes nacieron para proteger productos electromecánicos. Luego se amplió a los químicos y biológicos hasta extenderse a la tecnología, al hardware.


En 1998 un grupo de investigadores de la Politécnica de Catalunya recibió el Gran Premio del Consejo Europeo para las Ciencias Aplicadas. "Un objeto fractal no varía de forma sea cual sea la escala a la que se observa. Permite desarrollar antenas multibanda cada vez más pequeñas sin perder prestaciones y a bajo coste", cuenta Rubén Bonet, consejero delegado de Fractus, empresa surgida de ese grupo de investigación. Especializada en telefonía móvil, electrónica y automoción, posee 42 familias de patentes.


Sobre las aplicaciones (software) no está claro si son obras o invenciones. En Estados Unidos y Japón se las considera invenciones y se conceden patentes a programas y métodos de negocio en la Red. En Europa, en cambio, sólo están protegidas por los derechos de autor. Tras una larga batalla, la Eurocámara rechazó las patentes de software en 2005, pero no resolvió la inseguridad jurídica. Como la Oficina Europea de Patentes las concede a las invenciones que incluyen programas, los tribunales de cada Estado deciden en cada disputa.


Red Hat, que basa su negocio en software libre, ha pedido al Supremo de EE UU su eliminación, "porque frenan la innovación, paralizan la industria y son una losa para los desarrolladores". La empresa critica especialmente las patents trolls. Son empresas o individuos que, sin actividad industrial, basan su negocio en licenciar patentes y en litigar contra quienes las infringen. No son, pues, compañías que inviertan en I+D+i. La situación podría cambiar. El Supremo dictaminó en 2007 que las solicitudes deben documentar mejor los inventos para ser patentados.


Fractus demandó a 10 fabricantes de móviles en Tejas (EE UU) en mayo. Les acusa de infringir nueve patentes. Piden una indemnización por los daños causados y una orden para que dejen de fabricar productos con su tecnología. El juicio empezará en dos años. Bonet cree que el aumento de litigios no demuestra que el sistema falle. "Es la garantía de que a pesar de sus desajustes es correcto. El éxito de Silicon Valley está vinculado a la fortaleza del modelo estadounidense, donde los derechos del inventor están en la Constitución. Allí lo tienen claro; en Europa, no tanto".


No todos están de acuerdo. "Se presentan demasiadas solicitudes sin verdadero nivel inventivo. Esto provoca retrasos de cuatro a cinco años en su concesión. Durante este tiempo ni el inventor ni la industria saben si pueden usar el invento", opina Alberto Bercovitz, catedrático de Derecho Mercantil en la UNED. ¿Qué nivel se exige? "Como las dan con un nivel bajo se multiplican los derechos exclusivos y se dificulta la innovación".


Las oficinas de patentes fijan el nivel inventivo. Sólo deberían aceptar las que tuvieran uno alto. Pero, "como se autofinancian concediendo patentes, si aumentaran el nivel se solicitarían menos y se reducirían sus ingresos", dice Bercovitz. Además, añade, el 90% de los ingresos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual proviene de la tramitación de solicitudes de patentes PCT (mediante una única se pide la protección en varios países) y de las concesiones de marcas. "En consecuencia, una proporción relevante de las patentes son nulas cuando se impugnan", dice Bercovitz. Segura da la cifra: "En los litigios por infracción de patentes, el 50% se declaran válidas; el otro 50% son nulas".


En España, la ley fija dos vías para obtener una patente: sin o con examen previo. Es el solicitante quien elige. En 2008 sólo el 7% optaron por el procedimiento con examen, que dura 36 meses y cuesta unos 1.200 euros. No se rechaza ninguna de las que eligen el procedimiento sin examen. En este caso, la Oficina Española de Patentes y Marcas se limita a facilitar un informe sobre el estado de la técnica. Si es desfavorable, la mayoría abandona, pero alguno persiste y se le concede, aunque no tenga razón de ser. Es decir, cualquiera podría patentar la rueda a estas alturas. Y ocurre.


La empresa malagueña Kalysis obtuvo en 2004 la patente española de un lector de tarjeta inteligente, como el del DNI, a pesar de que el invento es de los setenta y se fabrica en España desde 1994.


En abril de 2008 la Audiencia de Granada ratificó la sentencia que la anuló "por falta de novedad y actividad inventiva, de aplicación industrial y de claridad". Kalysis aún esgrime el título en su web. Segura sostiene que "la ley es mejorable y debería hacerse obligatorio el examen sustantivo".


La patente es un derecho negativo. Su concesión no implica la explotación del producto porque éste puede depender de otras patentes o reguladores administrativos. Los fármacos requieren el plácet de Sanidad. Yondelis, de la española Zeltia, patentado en los noventa, tardó años en salir al mercado.


"Las patentes fomentan el I+D+i, pero como el regulador pide tanto papeleo para garantizar la seguridad del medicamento, no hay tiempo para recuperar la inversión", dice José María Fernández, presidente de PharmaMar. "Durante el tiempo que queda la mayoría intenta recuperarla encareciendo el fármaco. Esto implica una sanidad más cara, el freno de la I+D+i y el retraso en la salida del genérico". Su solución, ampliar la protección a más de 20 años.


El debate "no está en la agenda", dice Humberto Arnés, presidente de Farmaindustria. "Las patentes son vitales para el éxito del mercado europeo y para fomentar la innovación y el empleo. De cada molécula que llega al mercado se investigan 10.000. El resto no soporta las evaluaciones sanitarias. Sin patentes no hay recompensa para el inventor. Son más importantes que las ayudas fiscales y subvenciones. Uno de los principios fundamentales de la economía de mercado se basa en la libre competencia. La patente es la única excepción, porque posibilita el progreso científico-técnico fundamental para aumentar el bienestar social".


Segura considera que la patente favorece la diseminación del conocimiento. "Beneficia el progreso porque divulga el saber técnico. Al ser información pública, otros la pueden usar para investigar. Sólo plantean que las patentes frenan el progreso quienes se aprovechan de innovaciones sin dar nada a cambio".


"Nada más lejos de la realidad", replica Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, presidente de la asociación española de medicamentos genéricos (AESEG). "No somos competidores sino complementarios. Ellos innovan y tienen 20 años de exclusividad. Luego nosotros ofrecemos el mismo producto, que pasa iguales controles sanitarios, entre un 30% y un 50% más barato. Los beneficiarios son el ciudadano, la sociedad y las autoridades sanitarias, que reducen el gasto farmacéutico".


Rodríguez insiste: "Son ellos quienes urden estrategias para retrasar nuestra salida. No sólo patentan el principio activo, el invento, sino elementos que lo rodean. ¿Cómo se explica que un medicamento tenga 1.200 patentes?".


La Comisión Europea abrió una investigación para averiguar por qué se retrasa la entrada de los genéricos. En junio difundió sus conclusiones, y las patentes salieron a la palestra: las farmacéuticas emplean grupos de patentes sobre un medicamento para retrasar la entrada del genérico y crean versiones ligeramente mejoradas de fármacos con la protección a punto de expirar (algo similar a lo que se hace con las partituras musicales). La Comisión detectó que las farmacéuticas consideran la litigación judicial como una manera de frenar los genéricos más que una fórmula para defender sus derechos.


Rodríguez concluye: "Las patentes son necesarias porque fomentan la innovación y el progreso, pero rechazamos que prácticas anticompetitivas las prolonguen en beneficio de unos pocos".

Érase una vez la SGAE y una peluquería…

lunes, 9 de noviembre de 2009

Los meses pasan y con ellos seguimos viendo historias inverosímiles de casos en los que la SGAE cobra derechos de autor de una forma casi podríamos comentar que abusiva. La última ocasión compete a una peluquería a la que han cobrado por tener la radio puesta.


Resulta que llegó un delegado de la SGAE a una peluquería de L’Hospitalet de LLobregat y les comentó que tenían que firmar un contrato para poder tener la radio puesta con música, que si fuese una emisora de noticias no hacía falta.


Midió la peluquería y les comentó que el contrato sería de 12 € al mes, ¡por tener la radio puesta!. Las noticias son cada vez más chocantes y carentes de sentido. ¿Hasta dónde vamos a llegar? Es cierto que la SGAE cobre un 10% de la recaudación de conciertos benéficos, por lo que lo que se dice escrúpulos, o principios . . . no tienen.

Seis meses más para identificar los móviles prepago

Aunque a partir de hoy serán desconectados los móviles con tarjeta prepago sin identificar, la elevada cantidad de líneas en esta situación ha obligado a prorrogar el plazo seis meses más, tras los cuales el número será dado de baja definitivamente.

Así lo anunció el Ministro del Interior español tras reunirse con las principales operadoras establecidas en España (Telefónica, Vodafone y Orange), conscientes del elevado número de líneas que han quedado sin identificar.


Medida obligada con todas las tarjetas prepago compradas antes del 7 de noviembre de 2007 y que no hayan sido dado de alta ante la compañía correspondiente.

Seis meses más de plazo pasado el cual serán dado de baja definitivamente.

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